Invitado por el exfutbolista Geoff Thomas, Lance Armstrong regresó al Tour.

El texano participa en el programa benéfico ‘One Day Ahead’ (de la Fundación ‘Cure Leukaemia’, enfermedad que sufrió Thomas), que sigue la ruta de dos etapas de la ronda gala un día antes de que el pelotón las dispute: este jueves, la 13ª, Muret-Rodez, y el viernes, la 14ª, Rodez-Mende. Como meta, llegar al millón de libras (más de 1,4 millones de euros) para la lucha contra el cáncer.

Sin embargo, a Armstrong le acompaña la polémica desde el martes, tras la exhibición del Sky durante la subida a la Piedra de San Martín, cuando escribió este ambiguo tuit: “Claramente, Sky/Froome/Porte se encuentran muy fuertes. ¿Demasiado fuertes para correr limpios? No me preguntéis, no tengo pistas”. Posteriormente lo matizó: “No acuso a nadie. Al contrario: ni me interesa, ni actualmente dispongo de credibilidad”. Pero ya era demasiado tarde.

Geraint Thomas, escudero de Froome en el equipo británico, recogió el guante: “Armstrong es el culpable de las dudas que se vierten ahora. Hizo suficiente daño a nuestro deporte, así que mejor que no hable. Aunque puede decir lo que desee, nuestra conciencia está tranquila”. El norteamericano, despojado de sus siete victorias en el Tour “por recurrir al sistema de dopaje más sofisticado de la historia”, como lo definió la USADA, se disculpó antes de emprender la carrera para recaudar fondos: “Con honestidad y por mis errores en el pasado, cargo con la culpa por las sospechas sobre el rendimiento de Froome”.

Armstrong continuó con sus explicaciones: “Considero injusto e ilegítimo que un buen chico como Chris Froome deba responder a tantas preguntas desagradables. Al ver su estilo, su cadencia o sus diferencias, mucha gente piensa ‘Este sólo es como los demás’. No se trata de que asuma los fallos del que ganó esta competición 10 ó 15 años atrás”. Por último, se mostró incómodo por la atención de los medios: “No trabajo para comentar el Tour. Me siento más contento al cenar en Toulouse que rodeado de periodistas”. El Bretagne se lo recriminó: “Robas el foco a nuestros ciclistas, que no son tramposos”.